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Proteja sus manos con guantes
La jardinería es una labor maravillosa, relajante y que nos permite tener contacto directo con la tierra y ser parte de un proceso evolutivo, pero muchas veces se requiere de una ayuda extra, como lo son los guantes para proteger nuestras manos, cuando se trata de una enorme cantidad de plantas o algo que requiera mayor delicadeza o simplemente para evitar que nuestras uñas se llenen de tierra.
Sin embargo, para un jardinero sus herramientas favoritas son sus manos; razón por la que debe de cuidar de ellas de manera especial, como cualquier artefacto de uso regular.
La elección de una variedad de guantes
Para el uso del jardín en general hay un montón de diferentes tipos de guantes. Los guantes de algodón, son baratos y abundantes, pero se desgastan rápidamente y pesan una tonelada cuando están mojados, aparte de que se secan muy lento y es indispensable para nosotros algo que nos permita accionar nuestras manos de manera ágil (sobre todo en épocas de frío).
Otra opción, pero no una buena idea son los materiales compuestos, cuero y algodón juntos, el desgaste es mejor, pero la parte húmeda sigue siendo un problema y la protección es mínima ante las espinas.
Los microorganismos y su ecología
La ecología microbiana es un campo científico que se ha desarrollado durante la segunda mitad del siglo XX. Como disciplina científica con entidad propia, surgió de la integración de subdisciplinas como la microbiología del suelo, la microbiología acuática, la microbiología molecular, la microbiología de los alimentos, entre otras.
La ecología microbiana trata fenómenos y procesos naturales, interacciones entre microorganismos, con otras especies y con el medio. El conocimiento que proporciona contribuye al avance de la ciencia, a la vez que ofrece vías para responder y hallar soluciones a muchos de los problemas más acuciantes a los que se enfrentan las sociedades humanas modernas.
La ‘ecología microbiana’ es la rama de la ecología que estudia a los microorganismos en su ambiente natural, los cuales mantienen una actividad continua imprescindible para la vida en la Tierra.
Los mecanismos que mantienen la diversidad microbiana de la biosfera son la base de la dinámica de los ecosistemas terrestres, acuáticos y aéreos. Es decir, la base de la existencia de las selvas y de los sistemas agrícolas, entre otros. Por otra parte, la diversidad microbiana del suelo es la causa de la fertilidad del mismo.
Como cuidar de una planta
Saber cómo cuidar de una planta significa que se mantiene saludable y sigue creciendo. Sin el cuidado adecuado, la planta morirá o se estanca, por lo que primero tenemos que tomar en cuenta la especie de la misma, ya que todas las especies son diferentes y por lo mismo, requieren de otros cuidados.
Algunas plantas crecen en condiciones de poca luz y otras solo crecen a la luz del sol, hay plantas necesitan más cuidados que otras, pero todas necesitan una cierta cantidad de atención, por lo que se debe de colocar en la luz apropiada. Cada especie tiene una necesidad de luz diferentes, por lo que debe de seleccionar la mejor ubicación para las plantas que necesitan luz directa del sol, la luz indirecta o no la luz en absoluto más que la del hogar.
Lo primero que necesita uno al decidir participar en la horticultura, es contar con un buen fertilizante, el cual será para satisfacer las necesidades de riego, ya que hay hortalizas que requieren cuidados muy específicos. Por ejemplo, la violeta africana tiene diferentes necesidades de alimentos y la de un bonsái; mientras que hay tipos de plantas que pueden utilizar una gran variedad de alimentos todos, por lo que es indispensable seguir al pie de la letra las instrucciones.
Sobre la capa de ozono
Se denomina capa de ozono, u ozonosfera, a la zona de la estratosfera terrestre que contiene una concentración relativamente alta1 de ozono. Esta capa, que se extiende aproximadamente de los 15 km a los 40 km de altitud, reúne el 90% del ozono presente en la atmósfera y absorbe del 97% al 99% de la radiación ultravioleta de alta frecuencia.
La capa de ozono fue descubierta en 1913 por los físicos franceses Charles Fabry y Henri Buisson. Sus propiedades fueron examinadas en detalle por el meteorólogo británico G.M.B. Dobson, quien desarrolló un sencillo espectrofotómetro que podía ser usado para medir el ozono estratosférico desde la superficie terrestre.
Entre 1928 y 1958 Dobson estableció una red mundial de estaciones de monitoreo de ozono, las cuales continúan operando en la actualidad. La Unidad Dobson, una unidad de medición de la cantidad de ozono, fue nombrada en su honor.
El ozono actúa como filtro, o escudo protector, de las radiaciones nocivas, y de alta energía, que llegan a la Tierra permitiendo que pasen otras como la ultravioleta de onda larga, que de esta forma llega a la superficie. Esta radiación ultravioleta es la que permite la vida en el planeta, ya que es la que permite que se realice la fotosíntesis del reino vegetal.
Al margen de la capa de ozono, mencionemos que el diez por ciento de ozono restante está contenido en la troposfera, es peligroso para los seres vivos por su fuerte carácter oxidante. Elevadas concentraciones de este compuesto a nivel superficial forman el denominado esmog fotoquímico.
El enfriamento en Marte
El Centro Nacional de Investigaciones Científicas (Cnrs) de Francia reveló que el manto de Marte se enfría a un ritmo de entre 30 y 40 grados cada mil años, dos veces más despacio que la Tierra.
Los investigadores franceses por primera vez lograron reconstituir “con precisión” la evolución térmica del Planeta Rojo desde hace 4 mil años, a través del estudio de la composición de rocas volcánicas observadas por la sonda espacial de la NASA Maes Odyssey.
Los resultados, publicados por la edición digital de la revista Nature, constatan con los del manto terrestre, cuya temperatura desciende entre 70 y 100 grados cada milenio, un ritmo superior que los autores del estudio atribuyen a la influencia de las placas tectónicas, ausentes en Marte.
Cabe precisar que la revista Nature es una de las más antiguas y famosas revistas científicas. Su primer número fue publicado el 4 de noviembre de 1869. Para la mayoría de los científicos publicar en Nature constituye una marca de prestigio. La revista rechaza en torno al 95% de los artículos que le son enviados. Su mayor competidor es la revista Science.
Pocas posibilidades de que baje la temperatura de la Tierra en el 2050
Incluso con el cumplimiento de las metas de los países desarrollados y en desarrollo plasmadas en el acuerdo de Copenhague, el objetivo de no aumentar dos grados centígrados para el 2050 la temperatura promedio de la Tierra, no se cumplirá, informó Adrián Fernández Bremauntz, presidente del Instituto Nacional de Ecología.
Durante la presentación mundial del Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “Análisis de la Brecha de Emisiones: ¿Son Suficientes los Compromisos del Acuerdo de Copenhague para limitar el Calentamiento Global a 2°C o 1.5°C.?”, el Director del INE explicó que existe una brecha de por lo menos cinco gigatoneladas de CO2 equivalente para evitar que el clima se modifique de tal manera que especies y ecosistemas no sufran daños.
Y la tierra se formó
La corteza de la tierra se formó hace unos cuatro mil quinientos millones de años. Los volcanes eran muy activos, liberando nubes de gas y vapor de agua en exceso. Después de quinientos años, la tierra se enfrió y el vapor de agua se condensó, se formaron las nubes y vinieron las primeras lluvias. Algunos diluvios duraron miles de años y así aparecieron los mares y los océanos. En ellos se inició el desarrollo de la vida.
Una teoría afirma que poco después de que se formara la corteza terrestre, un planeta colisionó con la tierra aumentando su peso en un 50% y a consecuencia de este impacto, los científicos creen que se formó la luna.
Como es bien sabido, la superficie de la tierra se transforma constantemente a causa del viento, la lluvia y el hielo. La actividad volcánica genera cambios aún mayores, porque edifica montañas y mantiene los continentes en movimiento. Dichos cambios son constantes desde que aparecieron los océanos y la atmósfera.