Cuencas hidrográficas, sinónimo de vida

Las cuencas hidrográficas son zonas de drenaje o captación donde se junta el agua de las montañas y corre río abajo para alimentar los ríos y los lagos, antes de desembocar en el mar. Más de la mitad de la población mundial utiliza el agua de estas cuencas para producir alimentos, generar electricidad y, lo principal, para beber.

Sin embargo, en los últimos treinta años estas cuencas de montaña corren más peligro que nunca. La presión del crecimiento demográfico, la deforestación, la minería, las prácticas agrícolas insostenibles, el calentamiento del planeta, el turismo y la urbanización están ejerciendo un gran peso en las cuencas de las montañas…y poniendo en peligro el agua dulce del mundo.

Las cuencas hidrográficas en mal estado causan muchos problemas al medio ambiente y a la población, tanto río arriba como en las tierras bajas. El costo de este daño se percibe en la erosión del suelo, los deslaves, la disminución de la cantidad y la calidad del agua la pérdida de biodiversidad y graves desequilibrios ecológicos. Uno de los principales obstáculos para el desarrollo sostenible es la degradación de las cuencas hidrográficas.

La gestión de las cuencas hidrográficas quiere decir establecer sistemas que garanticen la conservación de los recursos de tierras y su explotación sostenible ahora y para las generaciones futuras. El enfoque en la cuenca hidrográfica reúne diversos aspectos de la silvicultura, la agricultura, la hidrología, la ecología, la edafología, la climatología y otras ciencias, con el propósito de conservar y explotar los recursos de tierras.

Pero las cuencas hidrográficas son más que métodos e instrumentos científicos, se trata de un proceso continuo y participativo que reconoce a la población local , tanto de las zonas altas como de las de río abajo, y que tiene como objetivo ayudarla a mejorar sus medios de subsistencia sin dañar su medio ambiente.

Todo lo que ocurra en las cuencas hidrográficas de las montañas repercute enormemente en las zonas bajas, donde se encuentran muchas de las ciudades más grandes del mundo, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. En el pasado, muchos intentos de desarrollar y conservar las cuencas hidrográficas han tendido a pasar por alto a la población de las montañas y de las tierras altas. Pero el buen estado de la totalidad de la cuenca hidrográfica depende la prevención de la degradación ambiental en esas zonas.

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